En el año 75 a. C., Espartaco, un soldado esclavizado por Roma y obligado a combatir como gladiador, lidera a sus compañeros gladiadores en una audaz fuga. Esclavos descontentos se unen a él, lo que desencadena una rebelión masiva que derrota a las legiones romanas. Su historia muestra lo estrechamente vinculados que estaban los gladiadores a la política de la República romana. Aunque finalmente es derrotado, su legado perdura como símbolo de libertad.
